Dolor lumbar: causas, síntomas y cuándo consultar
El dolor lumbar —lo que en el uso cotidiano llamamos "dolor de cintura" o lumbago— es el motivo de consulta médica más frecuente después de las infecciones respiratorias. En Argentina es la primera causa de días de trabajo perdidos en menores de 55 años. Se estima que entre el 70 y el 80% de los adultos va a tener al menos un episodio a lo largo de su vida. La gran mayoría mejora sola en pocas semanas. Pero hay casos que no mejoran, que empeoran, o que tienen señales que no deben ignorarse. Esta guía explica cuándo el dolor de espalda es algo cotidiano y cuándo requiere atención especializada.
Qué es el dolor lumbar
El término lumbar se refiere a la región baja de la columna vertebral, entre las costillas y la pelvis, que sostiene el peso del tronco y permite los movimientos de flexión, extensión y rotación. Es la zona que popularmente llamamos "la cintura", y de ahí que el dolor lumbar se conozca como dolor de cintura o lumbago. El dolor en esta zona puede originarse en estructuras muy distintas: músculos, ligamentos, discos intervertebrales, articulaciones facetarias o raíces nerviosas.
Por eso dos personas con "dolor lumbar" pueden tener causas completamente diferentes, y lo que funciona para una puede no funcionar para la otra.
Causas más frecuentes
Las causas más comunes son de origen mecánico, es decir, relacionadas con el movimiento, la postura o la degeneración de las estructuras de la columna:
- Contractura muscular y esguince lumbar. La causa más frecuente de dolor agudo. Aparece tras un esfuerzo, un movimiento brusco o una mala postura mantenida. Generalmente mejora en días o semanas con reposo relativo y antiinflamatorios.
- Hernia de disco lumbar. El núcleo del disco intervertebral protruye y puede comprimir una raíz nerviosa, generando dolor que a veces se irradia hacia la pierna (ciática). Existe tratamiento conservador efectivo en la mayoría de los casos.
- Discopatía degenerativa. Degeneración gradual de los discos lumbares, frecuente a partir de los 40 años. Produce dolor crónico que puede alternarse con episodios agudos.
- Síndrome facetario. Compromiso de las pequeñas articulaciones posteriores de la columna (facetas). El dolor empeora con la extensión y la rotación y mejora al inclinarse hacia adelante.
- Estenosis del canal lumbar. Estrechamiento del canal por donde pasan los nervios. Característicamente produce dolor al caminar que mejora al sentarse o inclinarse. Más frecuente en mayores de 60 años.
- Fracturas vertebrales por compresión. Frecuentes en personas con osteoporosis. Dolor agudo e intenso tras un esfuerzo mínimo o sin causa aparente.
Existe también una minoría de casos de dolor lumbar con causa no mecánica: infecciones, tumores o enfermedades inflamatorias crónicas. Estas causas tienen señales específicas que el médico evalúa en la consulta.
Síntomas: cómo se presenta
El dolor lumbar puede presentarse de formas muy distintas según su causa:
- Dolor agudo y localizado — aparece de repente, generalmente tras un esfuerzo, y se mantiene en la zona lumbar sin bajar a la pierna.
- Dolor con irradiación a la pierna — cuando hay compresión de una raíz nerviosa, el dolor puede bajar por el glúteo, el muslo, la pantorrilla o llegar hasta el pie. Este patrón se conoce como ciática o radiculopatía.
- Dolor crónico y fluctuante — persiste durante meses o años, con períodos de más y menos intensidad. Característico de la degeneración discal o facetaria.
- Dolor al caminar que obliga a sentarse — patrón típico de la estenosis de canal lumbar, conocido como claudicación neurógena.
Señales de alarma que no hay que ignorar
Consultá urgente si el dolor lumbar se acompaña de: dificultad para controlar la vejiga o el intestino · entumecimiento en la zona genital o perianal · debilidad importante y progresiva en ambas piernas · fiebre sin causa aparente · pérdida de peso involuntaria · dolor nocturno que no cede con ninguna posición · dolor tras una caída o golpe fuerte. Estos síntomas pueden indicar patologías que requieren evaluación inmediata.
Cuándo consultar al médico
Un primer episodio de dolor lumbar sin señales de alarma puede manejarse inicialmente con medidas básicas: reposo relativo, calor local y medicación antiinflamatoria de venta libre. Sin embargo, debés consultar a un especialista cuando:
- El dolor no mejora después de 4 a 6 semanas de tratamiento.
- Aparece hormigueo, adormecimiento o debilidad en una o ambas piernas.
- El dolor te despierta durante la noche repetidamente.
- Tenés más de 50 años y es tu primer episodio importante de dolor lumbar.
- El dolor se presentó sin esfuerzo previo aparente.
- Tenés antecedentes de osteoporosis, cáncer o uso prolongado de corticoides.
Diagnóstico: qué estudios se indican
En los primeros episodios de dolor lumbar sin señales de alarma, los estudios de imagen no suelen ser necesarios en las primeras 4 a 6 semanas. La mayoría de los casos mejoran antes de que los estudios aporten información relevante.
Cuando el dolor persiste o hay síntomas neurológicos, se indica resonancia magnética (RMN) de columna lumbar. Es el estudio de elección porque permite ver con precisión los discos, las raíces nerviosas y el canal medular. Las radiografías simples tienen utilidad limitada para el diagnóstico del dolor lumbar mecánico pero pueden ser útiles para evaluar la alineación vertebral.
Una resonancia magnética puede mostrar cambios como hernias, degeneración discal o artrosis en personas completamente asintomáticas. El diagnóstico no es la imagen — es la combinación de imagen, síntomas y examen físico. Por eso la misma resonancia interpretada sin contexto clínico puede llevar a conclusiones equivocadas.
Tratamiento
El tratamiento del dolor lumbar depende de su causa, duración e intensidad. En la mayoría de los casos el enfoque es conservador:
- Reposo relativo. No absoluto — el movimiento moderado y progresivo acelera la recuperación. El reposo en cama prolongado está contraindicado.
- Medicación. Antiinflamatorios no esteroideos (AINE), relajantes musculares o analgésicos según el tipo de dolor y la tolerancia del paciente.
- Kinesiología y rehabilitación. Fundamental para recuperar la movilidad, fortalecer la musculatura paravertebral y prevenir recaídas.
- Bloqueo radicular. Cuando hay compresión de una raíz nerviosa, la infiltración guiada por imagen puede reducir la inflamación y aliviar el dolor de forma efectiva sin cirugía.
- Cirugía. Se reserva para casos específicos: déficit neurológico progresivo, fracaso del tratamiento conservador completo, o emergencias como el síndrome de cola de caballo.
La mayoría de los episodios de dolor lumbar agudo mejoran en 4 a 8 semanas con tratamiento adecuado. El dolor crónico requiere un enfoque más integral que puede incluir rehabilitación prolongada, modificación de hábitos y tratamiento del componente psicológico del dolor persistente.
Si tu dolor lumbar no mejora con el tratamiento inicial o tenés síntomas neurológicos como hormigueo o debilidad en las piernas, podés solicitar una evaluación con el Dr. Díaz.
Consultá por WhatsAppReferencias científicas
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